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¿Y tú, como sobrevivías al colegio?

Todos sabemos que jamás podríamos olvidar nuestra participación #MuyRandom en el colegio.

Por Ariel Rubio / Rubiolo3in_

Hay personas que viven su época de colegio y definitivamente hay otras que sobreviven a ella. Todos estamos de acuerdo con que el colegio es de las etapas más interminables de la vida y cómo no si pareciera que aquí te exigen solucionarlo todo, cuando realmente estás en condiciones de determinar nada.

Si nos ponemos a pensar en què cosas podríamos tener en común con los demás, sin tanto esfuerzo lograríamos reconocer que el colegio es algo que todos vivimos. Es una etapa en la cual parece que se puede estandarizar porque a pesar de que cada uno es un mundo, las sensaciones de la época de colegio tienen bastante similitud si es que tú y yo nos ponemos a conversar de lo que ahí vivimos.

No es fácil encajar en un solo concepto la experiencia del colegio, pero si me pidieras ayuda para reconocer ese sentimiento, te diría que metieras en una juguera media taza de ego, muchas hormonas, tres cucharadas de inseguridad y una pizca de desilusión. Lo que logres obtener con todos esos ingredientes, justamente eso es lo que significó el colegio para ti. No esta demás recordar que todo eso fue en un contexto que no ayudaba mucho, imagínate lo que es intentar descubrirte en un lugar donde todo es crítica e incertidumbre.

Podrás pensar que a tu compañero deportista, a la niña popular o al cabeza de biblioteca se les hacía más simple enfrentar el colegio, ya que tenían a los profesores o a sus compañeros celebrándoles su popularidad y quizá les ayudó un poco tener ese lugar de privilegio en algo tan salvaje como el colegio, aún así debe ser sumamente agotador para un adolescente mantener su estado de privilegio, cuando lo que menos quieres es jugar a ser perfecto. A veces ser invisible era más factible y no lo apreciábamos.

Parece que cuando uno habla de este tipo de experiencias se siente como tu propia versión de American Pie. No obstante, es mucho más aburrida y complicada nuestra realidad que una historia de dos horas donde la trama es prácticamente adolescentes en un festival de vómito por la mezcla de destilado y la cebada de la cerveza bateándote el cerebro. En la vida real tus padres no están pauteados para ser comprensivos respecto a tus negligentes comportamientos adolescentes.

Cuando creces asimilas tus “dramas” en el colegio, parecen cosas tan pequeñas que te impresionas de haberte ahogado por algo así, pero oye, enfrentar miedos sin herramientas se siente #MuyImposible. Ahora conocemos parte de nuestros límites, pero en esas ocasiones no tenías idea de lo que era enfrentar algo con altura de miras. Quizá era mejor así, en el colegio si una tarea te salía mal, podías volver a intentarlo y que curioso que esa regla aplicara también en nuestras vidas.

Se han fijado que los adultos no hablan del colegio, te has preguntado lo confuso que fue para algunos su época de colegio que ni siquiera quieren detenerse a analizarlo. Nadie puede decir que el colegio no es salvaje, realmente es una selva en donde el más abusivo toma las debilidades de sus pares para refregárselas en la cara. Un día puede ser tu apariencia o también tus carencias emocionales y eso es lo que más terror causaba, parecía que todo era válido para disminuir al otro.

Cada uno debiese recordar siempre como fue de niño, porque fue ahí donde enfrentaste miedos sin tener herramientas. Tener un núcleo en el cual apoyarte es fundamental, no todos tienen ese privilegio. El madurar te lo entrega el tiempo, tus vivencias. El desapego de las malas experiencias te lo entrega la resiliencia. Que loco es pensar como éramos de ansiosos cuando chiquillos que recién cuando la vida de adulto nos viene a zamarrear un poco, ahí todo nos empieza hacer sentido.